El manejo inadecuado de los aceites y grasas de cocina representa un problema para las redes de alcantarillado de Bogotá. La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) alertó sobre las consecuencias de arrojar estos residuos por los desagües, especialmente en zonas comerciales con alta concentración de restaurantes, como el Parque de la 93.
Cuando los aceites y las grasas llegan a las tuberías, pueden acumularse y compactarse hasta generar obstrucciones que dificultan el flujo normal de las aguas residuales. Según la EAAB, esta situación puede intensificarse durante las temporadas de lluvia y ocasionar daños en la infraestructura, malos olores y afectaciones ambientales y sanitarias.
Frente a esta problemática, la EAAB, la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma) y el movimiento educativo Palmas por el Planeta fortalecieron su trabajo conjunto para fomentar la disposición adecuada del aceite de cocina usado en los hogares y establecimientos comerciales.
Como parte de esta estrategia, las entidades promueven la campaña «Cada uno por su lado como el agua y el aceite», una iniciativa educativa que busca generar conciencia sobre la importancia de separar estos residuos y evitar que terminen en los sistemas de alcantarillado.
De acuerdo con la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, desde 2024 se han desarrollado 259 visitas pedagógicas a sectores de restaurantes de la ciudad. Estas jornadas tienen como objetivo orientar a los establecimientos sobre la instalación, utilización y mantenimiento de las trampas de grasa.
Estos equipos cumplen una función importante en la prevención de obstrucciones, ya que retienen parte de los residuos grasos antes de que ingresen a las redes públicas. Para garantizar su funcionamiento, es necesario realizar inspecciones y limpiezas periódicas.
Una de las actividades más recientes se llevó a cabo en el Parque de la 93, donde diferentes restaurantes manifestaron su compromiso con la implementación de mejores prácticas para gestionar estos residuos. Asimismo, la Asociación Amigos del Parque 93 se sumó a la iniciativa para acompañar a los empresarios y promover acciones de protección ambiental en el sector.
La gerente de la EAAB, Natasha Avendaño, destacó que algunas medidas cotidianas pueden contribuir a prevenir daños en las tuberías, disminuir costos de mantenimiento y proteger el medioambiente. Entre ellas mencionó el almacenamiento adecuado del aceite usado en los hogares y la instalación de trampas de grasa en los restaurantes.
Por su parte, Fedepalma resaltó la necesidad de continuar desarrollando actividades de educación y sensibilización para evitar que los aceites de cocina usados sean vertidos directamente en los sistemas de alcantarillado.
La campaña busca impulsar hábitos responsables para evitar que este residuo termine en las tuberías o genere problemas en la infraestructura sanitaria. Las recomendaciones varían según el lugar donde se produzca:
Después de utilizar el aceite, se recomienda:
Dejarlo enfriar: esperar hasta que alcance una temperatura segura para manipularlo.
Almacenarlo en un recipiente: depositar el aceite usado en un envase adecuado y bien cerrado.
Llevarlo a un punto de recolección autorizado: entregarlo en los lugares habilitados para su correcta gestión.
Los negocios dedicados a la preparación de alimentos deben adoptar medidas que permitan controlar los residuos grasos desde su origen. Para ello, es importante:
Disponer adecuadamente del aceite de cocina usado.
Contar con trampas de grasa instaladas de acuerdo con las necesidades del establecimiento.
Realizar inspecciones, limpieza y mantenimiento periódicos de estos dispositivos.
Evitar que los residuos de aceite y grasa lleguen directamente a las redes de alcantarillado.
El manejo adecuado del aceite de cocina usado es una responsabilidad compartida entre hogares, restaurantes y entidades encargadas de la gestión ambiental y sanitaria. Separar este residuo y entregarlo a los canales de recolección correspondientes ayuda a prevenir obstrucciones, reducir afectaciones en las redes de alcantarillado y promover prácticas de consumo más responsables.
Iniciativas como la campaña «Cada uno por su lado como el agua y el aceite» permiten fortalecer la educación ciudadana y recordar que pequeñas acciones pueden generar beneficios importantes para la infraestructura urbana y el entorno.
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