
La agroindustria palmera colombiana continúa fortaleciendo sus prácticas de sostenibilidad y trazabilidad para responder a las nuevas exigencias de los mercados internacionales. En este contexto, el Proyecto Coclí, liderado por BASF e implementado por la Organización Solidaridad, ha contribuido a impulsar prácticas responsables en 118.815 hectáreas de palma de aceite, con certificaciones bajo los estándares RSPO y APS Colombia.
La iniciativa, desarrollada en articulación con Fedepalma y Cenipalma, ha acompañado durante dos años a 1.577 pequeños productores de nueve departamentos del país. Su trabajo busca mejorar las capacidades técnicas de los palmicultores, promover la protección de los ecosistemas y fortalecer la preparación del sector frente al Reglamento de la Unión Europea sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR).
El Reglamento de la Unión Europea sobre Productos Libres de Deforestación, conocido como EUDR, establece requisitos para que determinadas materias primas y sus productos derivados puedan comercializarse en el mercado europeo sin contribuir a la deforestación ni a la degradación forestal.
Entre las materias primas contempladas se encuentra el aceite de palma. Para cumplir con la normativa, los operadores sujetos a sus disposiciones deben demostrar que los productos provienen de terrenos que cumplen los criterios de ausencia de deforestación y satisfacer los requisitos de legalidad y diligencia debida aplicables.
La fecha general de aplicación está prevista para el 30 de diciembre de 2026 en el caso de los operadores medianos y grandes. Para la mayoría de las micro y pequeñas empresas, el plazo se extiende hasta el 30 de junio de 2027.
Este escenario hace que la trazabilidad, la documentación del origen y la adopción de prácticas sostenibles cobren mayor importancia para los integrantes de la cadena de suministro de aceite de palma.
El Proyecto Coclí nació de la colaboración entre BASF y la Organización Solidaridad, con el apoyo articulado de Fedepalma y Cenipalma. Su propósito es acompañar a los pequeños palmicultores en la adopción de mejores prácticas agrícolas y ambientales, al tiempo que fortalece sus capacidades para responder a los requisitos de sostenibilidad de los mercados internacionales.
De acuerdo con los resultados reportados por la iniciativa, el proyecto ha contribuido a implementar prácticas sostenibles en 118.815 hectáreas de palma de aceite, certificadas bajo los estándares RSPO y APS Colombia.
Ana Alba, gerente de Asuntos Gubernamentales de BASF Colombia, señaló que el acompañamiento surgió como respuesta a las dificultades técnicas identificadas entre pequeños productores frente a las nuevas exigencias europeas. Según explicó, el trabajo busca fortalecer las capacidades locales y avanzar hacia una cadena de abastecimiento certificada y libre de deforestación.
Durante sus dos años de implementación, la iniciativa ha registrado avances en producción sostenible, formación y fortalecimiento de las condiciones laborales de las asociaciones participantes.
| Indicador | Resultado reportado |
|---|---|
| Área de palma de aceite con prácticas sostenibles | 118.815 hectáreas |
| Pequeños productores acompañados | 1.577 |
| Departamentos con cobertura | 9 |
| Aceite de palma producido bajo criterios de sostenibilidad | 168.160 toneladas |
| Palmiste producido bajo criterios de sostenibilidad | 13.793 toneladas |
| Personas capacitadas | 6.390 |
| Cursos de formación realizados | 28 |
| Sistemas de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo formalizados | 2 |
La cobertura territorial incluye La Guajira, Cesar, Magdalena, Bolívar, Norte de Santander, Santander, Córdoba, Antioquia y Nariño.
Estos resultados reflejan el alcance del acompañamiento técnico y la importancia de integrar las buenas prácticas agrícolas con la formación, la gestión ambiental y la seguridad laboral.
Uno de los ejes del Proyecto Coclí es mejorar la capacidad de los productores para identificar y mitigar riesgos ambientales asociados con sus cultivos. Para ello, reciben asistencia técnica y operativa directamente en sus fincas, con orientación sobre prácticas de producción sostenible y protección de las Áreas de Alto Valor de Conservación (AVC).
Estas áreas contienen valores ambientales o sociales relevantes que requieren medidas de conservación. Su protección contribuye a mantener la biodiversidad y los ecosistemas presentes en los territorios donde se desarrolla la actividad palmera.
El acompañamiento también busca que los productores incorporen prácticas que favorezcan el manejo eficiente de sus cultivos y el cuidado de los recursos naturales. De esta manera, la sostenibilidad se aborda no solo desde el cumplimiento de requisitos comerciales, sino también desde la gestión responsable de las fincas.
La capacitación es otro componente fundamental del proyecto. Según las cifras divulgadas, 6.390 personas han participado en 28 cursos relacionados con agricultura regenerativa, cálculo de la huella de carbono y manejo seguro de insumos.
Estos conocimientos permiten fortalecer las capacidades técnicas de quienes participan en la cadena productiva y mejorar la gestión de los aspectos ambientales y operativos de sus actividades.
Adicionalmente, la iniciativa reportó la formalización de dos Sistemas de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SG-SST) en asociaciones de productores. Este avance contribuye a incorporar la prevención de riesgos laborales dentro de la gestión de las organizaciones acompañadas.
La sostenibilidad y la trazabilidad se han convertido en factores relevantes para la competitividad agroindustrial, especialmente en mercados que exigen información verificable sobre el origen de las materias primas y sus condiciones de producción.
En el caso del Proyecto Coclí, las 168.160 toneladas de aceite de palma y las 13.793 toneladas de palmiste reportadas bajo criterios de sostenibilidad evidencian el alcance productivo de la iniciativa.
La preparación frente al EUDR también pone de relieve la necesidad de fortalecer los registros, la identificación del origen de los productos y la coordinación entre los distintos actores de la cadena de suministro.
Para Colombia, avanzar en estos aspectos representa una oportunidad para consolidar una producción palmera responsable, fortalecer las capacidades de los pequeños productores y responder a las exigencias de los compradores internacionales.
En este proceso, la colaboración entre empresas, organizaciones técnicas y productores resulta fundamental para integrar la productividad con la conservación ambiental y el desarrollo rural.
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