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IA permite verificar la calidad del aceite de girasol en solo dos minutos

La inteligencia artificial continúa transformando la industria alimentaria. Un grupo de investigadores de la Universidad de Granada (UGR) desarrolló una innovadora metodología capaz de evaluar la calidad del aceite de girasol en apenas 120 segundos, permitiendo identificar errores de etiquetado y posibles fraudes de manera rápida y sin necesidad de utilizar reactivos químicos.

El sistema combina técnicas avanzadas de espectroscopia con modelos predictivos basados en inteligencia artificial, ofreciendo una alternativa eficiente para realizar controles preliminares de autenticidad antes de recurrir a análisis de laboratorio más complejos.

Este avance representa un importante paso para fortalecer la transparencia en la cadena alimentaria y brindar mayores garantías tanto a la industria como a los consumidores.

Una nueva forma de analizar el aceite de girasol

El proyecto fue desarrollado por investigadores del Departamento de Química Analítica de la Universidad de Granada, quienes diseñaron un modelo predictivo utilizando más de 300 mezclas diferentes de aceite de girasol.

La metodología emplea la técnica conocida como Espectroscopia Raman con Desplazamiento Espacial (SORS), combinada con herramientas quimiométricas e inteligencia artificial para estimar el contenido de ácido oleico presente en cada muestra.

Los resultados obtenidos mostraron una elevada concordancia con el método oficial utilizado internacionalmente, basado en cromatografía de gases con detector de ionización de llama (GC-FID), considerado actualmente uno de los procedimientos de referencia para este tipo de análisis.

Clasificación automática según el contenido de ácido oleico

Uno de los principales aportes del sistema es su capacidad para clasificar automáticamente los aceites de girasol en sus diferentes categorías comerciales:

Tipo de aceiteCaracterísticas principales
ConvencionalContiene un porcentaje estándar de ácido oleico.
Medio oleicoPresenta una concentración intermedia de ácido oleico, ofreciendo mayor estabilidad frente al calor.
Alto oleicoPosee un elevado contenido de ácido oleico, mayor resistencia a la oxidación y una vida útil más prolongada.

Esta clasificación se realiza en menos de dos minutos y sin alterar la muestra analizada.

Además, el procedimiento no requiere reactivos químicos ni disolventes orgánicos, lo que reduce costos y disminuye el impacto ambiental del proceso, alineándose con los principios de la química analítica verde.

Un aliado para combatir el fraude alimentario

La autenticidad de los alimentos se ha convertido en uno de los principales desafíos para la industria alimentaria mundial.

Los investigadores consideran que esta herramienta puede utilizarse como un sistema de cribado rápido, permitiendo detectar de forma temprana posibles irregularidades antes de realizar análisis confirmatorios más costosos.

Entre las situaciones que podría identificar se encuentran:

  • Errores en el etiquetado del producto.
  • Variaciones en la composición del aceite.
  • Posibles adulteraciones.
  • Problemas de trazabilidad durante la cadena de producción.
  • Incumplimientos de los estándares de calidad.

Según Guillermo Jiménez Hernández, investigador principal del proyecto, el objetivo no es reemplazar los métodos oficiales de laboratorio, sino facilitar una primera evaluación que permita decidir cuándo es necesario realizar pruebas más exhaustivas.

Aplicaciones para la industria alimentaria

La rapidez del sistema abre nuevas posibilidades para diferentes sectores de la industria.

Los investigadores señalan que la tecnología podría implementarse en:

  • Plantas de producción.
  • Centros de envasado.
  • Laboratorios internos de control de calidad.
  • Organismos reguladores.
  • Puntos de distribución y comercialización.

La posibilidad de obtener resultados casi inmediatos permitiría reducir tiempos de inspección, disminuir costos operativos y mejorar la eficiencia de los procesos de verificación.

¿Qué importancia tiene el ácido oleico?

El ácido oleico es un ácido graso monoinsaturado presente en distintos aceites vegetales.

En el aceite de girasol, su concentración determina parte de sus propiedades tecnológicas y nutricionales.

Los aceites con alto contenido de ácido oleico suelen ofrecer:

  • Mayor estabilidad durante la cocción.
  • Mejor resistencia a la oxidación.
  • Mayor vida útil del producto.
  • Mejor comportamiento en procesos industriales.

Precisamente por estas diferencias, resulta fundamental que el contenido declarado en la etiqueta corresponda realmente con la composición del aceite comercializado.

¿Cómo puede beneficiar esta tecnología a Colombia?

En Colombia, el aceite de girasol tiene una participación menor frente al aceite de palma y al aceite de soya, pero su consumo ha aumentado en los últimos años gracias al interés por diversificar las opciones de aceites vegetales para cocinar.

La incorporación de tecnologías basadas en inteligencia artificial podría representar una oportunidad para fortalecer los sistemas nacionales de control de calidad en aceites vegetales, especialmente en procesos de importación, comercialización y vigilancia sanitaria.

Entidades como el INVIMA podrían beneficiarse, en el futuro, de herramientas de análisis rápido que complementen los métodos tradicionales de laboratorio para verificar el cumplimiento del etiquetado y detectar posibles adulteraciones.

Además, este tipo de soluciones también podría aplicarse a otros productos de alto valor comercial presentes en el país, como aceites de oliva, aceites de aguacate o incluso algunos alimentos procesados donde la autenticidad es un aspecto clave para la protección del consumidor.

La adopción de estas tecnologías contribuiría a mejorar la confianza del mercado, fortalecer la competitividad de la industria alimentaria y ofrecer mayor seguridad a los consumidores colombianos.

La aplicación de inteligencia artificial al análisis del aceite de girasol demuestra cómo las nuevas tecnologías pueden complementar los métodos tradicionales de control de calidad.

Aunque los análisis oficiales continúan siendo indispensables para la certificación definitiva, herramientas como la desarrollada por la Universidad de Granada permiten agilizar los procesos de inspección, reducir costos y detectar posibles irregularidades desde las primeras etapas de producción.

A medida que la inteligencia artificial continúa integrándose en la industria alimentaria, este tipo de soluciones podría convertirse en un recurso habitual para garantizar la autenticidad de los alimentos, mejorar la trazabilidad y reforzar la confianza de los consumidores en los productos que llegan a su mesa.

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