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Cómo conservar el Aceite de oliva para proteger su calidad

El lugar donde se conserva una botella de aceite de oliva puede influir considerablemente en la duración de su calidad. Dejarla junto a la estufa, cerca de una ventana o en un espacio expuesto al calor y la luz puede acelerar los procesos de oxidación que afectan sus aromas, sabor y compuestos antioxidantes.

Por eso, aunque tener el aceite al alcance de la mano mientras se cocina resulta práctico, no siempre es la mejor opción para conservarlo. La evidencia científica señala que tres factores tienen especial importancia durante el almacenamiento: la luz, el oxígeno y la temperatura.

La buena noticia es que no hace falta recurrir necesariamente a la nevera. Para el consumo cotidiano, un lugar fresco, oscuro y alejado de fuentes de calor suele ser suficiente.

¿Qué ocurre con el aceite de oliva cuando se almacena?

El aceite de oliva virgen extra es un producto relativamente estable gracias a su composición, caracterizada por una elevada proporción de ácidos grasos monoinsaturados y la presencia de compuestos antioxidantes como los polifenoles y los tocoferoles.

Sin embargo, esta estabilidad no es permanente. Con el paso del tiempo, el contacto con el oxígeno puede desencadenar procesos de oxidación lipídica, mientras que la exposición a la luz y a temperaturas elevadas puede acelerar estas reacciones.

Como consecuencia, disminuyen algunos compuestos responsables de las características del aceite y pueden aparecer sustancias volátiles relacionadas con los sabores y aromas asociados al enranciamiento.

La investigación sobre almacenamiento confirma que la temperatura, la luz y el oxígeno son factores determinantes para la conservación del aceite de oliva. Estudios experimentales han observado que las temperaturas elevadas y la exposición lumínica pueden acelerar considerablemente la pérdida de calidad.

Actualmente, el sector gastronómico que trabaja con frituras es uno de los mayores consumidores de aceite en el país, lo que lo convierte en un actor clave frente a los retos de sostenibilidad y salud pública. Sin embargo, según datos de Incomer, menos del 1% de los restaurantes en Colombia implementa sistemas de gestión que optimicen este recurso, lo que evidencia la necesidad de un cambio.

En un contexto donde más del 33% de los colombianos come fuera de casa, garantizar un aceite limpio y bien manipulado se convierte en un acto de responsabilidad social.

¿A qué temperatura debe conservarse el aceite de oliva?

El Consejo Oleícola Internacional (COI) dispone de directrices específicas para el almacenamiento de los aceites de oliva. Para las condiciones de conservación se recomienda mantenerlos en un ambiente fresco y controlar la temperatura, con un rango de referencia de 13 °C a 25 °C.

Para comprender mejor cómo influyen las distintas temperaturas estudiadas en la conservación, se pueden resumir algunos escenarios de investigación y almacenamiento:

Condición de almacenamientoTemperatura¿Qué ocurre?
Conservación recomendada13–25 °CRango de referencia utilizado en las buenas prácticas de almacenamiento del COI.
Refrigeración doméstica≈ 4 °CReduce la velocidad de oxidación, aunque puede volver el aceite turbio, espeso o parcialmente sólido.
Congelación≈ −18 °CPuede preservar determinadas características durante almacenamientos prolongados, pero no es necesaria para el uso cotidiano.
Temperatura elevada≈ 35 °CPuede acelerar significativamente el deterioro, especialmente cuando se combina con exposición a la luz.

Un estudio publicado en Foods analizó tres aceites de oliva virgen extra durante períodos de hasta 36 meses bajo diferentes condiciones. Los resultados mostraron que las temperaturas bajas ayudaron a conservar diversos componentes del aceite, mientras que el almacenamiento a temperatura ambiente produjo una mayor pérdida de determinados compuestos fenólicos. En ese experimento, 4 °C fue la condición más favorable para la conservación prolongada de varios parámetros, mientras que −18 °C permitió preservar especialmente algunas características organolépticas.

Esto no significa que sea necesario guardar la botella de uso diario en el congelador o en la nevera. Para la mayoría de los hogares, mantenerla en una despensa fresca y protegida de la luz resulta mucho más práctico.

¿Qué pasa si el aceite de oliva se guarda en la nevera?

Cuando el aceite de oliva se expone a temperaturas bajas, puede volverse turbio, más espeso o desarrollar pequeños cristales. Este fenómeno es normal y reversible: al regresar a una temperatura más cálida, el aceite recupera progresivamente su estado líquido.

La formación de cristales tampoco permite determinar si un aceite es auténtico o de mayor calidad. La composición del aceite influye en la temperatura a la que comienza a enturbiarse o solidificarse.

Por ello, guardar el aceite en la nevera no significa que automáticamente vaya a estropearse. De hecho, las bajas temperaturas pueden ralentizar las reacciones de oxidación. Sin embargo, para el consumo cotidiano no suele ser necesario refrigerarlo, especialmente si existe un espacio fresco, oscuro y estable dentro de la vivienda.

Además, los cambios repetidos entre frío y temperatura ambiente pueden generar condensación dentro del envase. Este aspecto resulta particularmente relevante en los aceites sin filtrar, que contienen pequeñas cantidades de agua y partículas procedentes de la aceituna.

Botella de vidrio con aceite de oliva sobre fondo gris

Una consideración especial para los aceites sin filtrar

Los aceites de oliva vírgenes sin filtrar presentan características diferentes a los aceites filtrados. En ellos pueden permanecer micropartículas sólidas y pequeñas cantidades de agua vegetal, elementos que pueden favorecer procesos de degradación durante el almacenamiento prolongado.

Un estudio publicado en Foods encontró que los aceites sin filtrar pueden perder determinadas características de calidad más rápidamente que los filtrados en condiciones que no impliquen congelación. La presencia de componentes procedentes de la aceituna hace que su estabilidad durante el almacenamiento sea diferente.

Por esta razón, si se compra un aceite sin filtrar, conviene prestar todavía más atención al tiempo de almacenamiento y mantenerlo protegido de la luz y de temperaturas elevadas.

La luz: uno de los mayores enemigos del aceite

La luz es uno de los factores que más puede acelerar la degradación del aceite de oliva. La exposición prolongada puede activar procesos de fotooxidación, especialmente por la interacción de la luz con determinados componentes presentes naturalmente en el aceite.

La investigación publicada en 2026 en el Journal of Food Composition and Analysis encontró que la exposición a la luz fue el principal factor asociado con la degradación de compuestos fenólicos en el aceite de oliva virgen extra estudiado. Los aceites conservados en oscuridad mantuvieron mejor estos parámetros durante el período analizado.

Por eso, una botella transparente ubicada sobre la encimera y expuesta diariamente a la iluminación de la cocina no ofrece las mismas condiciones de protección que un envase oscuro almacenado dentro de un armario.

Lo recomendable es mantener el aceite:

  • En un armario cerrado o espacio oscuro.
  • Lejos de ventanas con exposición directa al sol.
  • Alejado de la estufa, horno y otras fuentes de calor.
  • Preferiblemente en envases que limiten el paso de la luz, como vidrio oscuro o recipientes opacos.
Olivas verdes y aceite de oliva en un frasco de vidrio con una rama de olivo desde vista aeria

El oxígeno también acelera el deterioro

Cada vez que se abre una botella, el aceite entra en contacto con el oxígeno del ambiente. A medida que se consume el contenido, aumenta el espacio vacío dentro del envase y, con él, la cantidad de aire en contacto con el producto.

La presencia de oxígeno es uno de los factores que favorecen la oxidación. Investigaciones sobre la vida útil del aceite de oliva han encontrado que reducir el oxígeno presente en el espacio superior del envase puede ayudar a prolongar la estabilidad del producto.

Por eso, una medida sencilla pero importante consiste en cerrar correctamente la botella después de cada uso.

También es conveniente elegir un tamaño de envase acorde con el consumo habitual. Comprar una botella demasiado grande puede hacer que el producto permanezca abierto durante mucho tiempo, aumentando el período de exposición al oxígeno.

El aceite también puede absorber olores

Otro aspecto que suele pasar desapercibido es la capacidad del aceite de oliva para captar aromas del entorno.

Por esta razón, no resulta conveniente almacenar la botella junto a productos con olores intensos, como detergentes, productos de limpieza, especias muy aromáticas o sustancias químicas. Un cierre adecuado ayuda a reducir este riesgo, pero un almacenamiento correcto también implica elegir un espacio limpio y apropiado para alimentos.

Surtido de primer plano de aceitunas orgánicas y aceite

¿Cuál es entonces el mejor lugar para guardar el aceite?

Para el consumo habitual, la solución es bastante sencilla: un lugar fresco, oscuro, seco y alejado de fuentes de calor.

La alacena puede ser una buena alternativa siempre que no esté ubicada inmediatamente al lado de la estufa, el horno u otro electrodoméstico que genere temperaturas elevadas.

No es necesario buscar el lugar más frío de la casa. La prioridad consiste en evitar las condiciones que aceleran la oxidación y proteger el aceite de la luz.

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