Los avances desarrollados en Colombia con el híbrido OxG Corpoica Elmira ofrecen una alternativa para renovar plantaciones afectadas por la pudrición del cogollo, una de las principales enfermedades que amenaza al cultivo de palma de aceite.
La Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Agrosavia) comenzó a comercializar desde 2009 el híbrido de palma de aceite O×G Corpoica Elmira, desarrollado como una alternativa frente a los efectos de la epidemia de pudrición del cogollo (PC) registrada especialmente en Tumaco. Una de sus principales características es la tolerancia que ha demostrado frente a esta enfermedad.
Los trabajos realizados junto con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural han permitido evaluar el comportamiento de este material y establecer recomendaciones para su producción y establecimiento en campo.
La pudrición del cogollo es considerada una de las enfermedades fitosanitarias de mayor impacto para los cultivos de palma de aceite en Colombia y diferentes países de América Latina.
De acuerdo con Agrosavia, las consecuencias económicas de esta problemática para el sector colombiano han superado los 2.000 millones de dólares, mientras que la enfermedad ha afectado más de 150.000 hectáreas de palma de aceite en el país. De esta superficie, aproximadamente 75.000 hectáreas han presentado daños que han provocado la muerte de las plantas.
Ante esta situación, disponer de materiales vegetales con mayor tolerancia representa una herramienta importante para la renovación de cultivos y el establecimiento de nuevas plantaciones en zonas donde la enfermedad ha generado mayores afectaciones.
Los resultados obtenidos durante las evaluaciones del híbrido O×G Corpoica Elmira han mostrado un comportamiento favorable frente a la pudrición del cogollo.
Durante un periodo de seguimiento de aproximadamente 10 años, el material presentó una incidencia inferior al 2 %, lo que demuestra su capacidad de tolerancia frente a la enfermedad.
Una de las características que contribuyen a este comportamiento está relacionada con sus parentales femeninos, provenientes de Elaeis oleifera. Estas palmas fueron establecidas en Tumaco hace más de cuatro décadas y, según los estudios realizados, no han registrado incidencia de pudrición del cogollo. Esta característica de tolerancia ha sido transmitida a los híbridos Corpoica Elmira.
Sin embargo, los investigadores advierten que la tolerancia genética no elimina la necesidad de implementar un manejo agronómico adecuado. El monitoreo permanente continúa siendo fundamental para mantener la sanidad y productividad de las plantaciones.
El establecimiento de un cultivo tolerante debe complementarse con buenas prácticas agrícolas y un seguimiento fitosanitario constante.
Entre las principales recomendaciones se encuentra realizar inspecciones semanales de las plantas para identificar rápidamente cualquier signo asociado con la enfermedad. También es importante garantizar una nutrición adecuada y suministrar agua de acuerdo con las condiciones climáticas y productivas de cada región.
Otro aspecto relevante es el control de las poblaciones de Rhynchophorus palmarum, insecto que puede representar un factor importante dentro del manejo sanitario de las plantaciones.
Cuando se detectan palmas afectadas, deben aplicarse los tratamientos correspondientes. En aquellos casos en los que el nivel de daño imposibilite su recuperación, puede ser necesario retirar y erradicar las plantas para disminuir los riesgos dentro del cultivo.
Agrosavia también destaca que combinar materiales genéticos tolerantes con prácticas agronómicas apropiadas y cultivos de cobertura, especialmente mediante el uso de leguminosas, puede contribuir al manejo de la enfermedad.
El éxito de una nueva plantación no depende únicamente de la genética del material utilizado. La calidad de las plantas está estrechamente relacionada con las condiciones en las que se desarrollan durante las primeras etapas de crecimiento.
El proceso de producción del híbrido contempla aproximadamente tres meses en previvero y nueve meses en vivero. Durante este periodo, las plántulas requieren condiciones específicas de manejo para alcanzar un desarrollo adecuado antes de ser trasladadas al campo.
Según los investigadores de Agrosavia, una de las medidas recomendadas es utilizar polisombra elaborada con malla de polipropileno. Esta infraestructura permite disminuir la exposición directa a la radiación solar y reducir el consumo de agua de riego.
Además, favorece el desarrollo fisiológico de las plantas, puede acelerar su crecimiento y ayuda a disminuir el número de plántulas descartadas durante el proceso de trasplante.
La ubicación y preparación del vivero también desempeñan un papel importante en la calidad de las plantas.
El terreno debe mantenerse despejado para garantizar una adecuada disponibilidad de luz. También se recomienda instalar un cerramiento perimetral que limite el ingreso de animales domésticos y silvestres, además de contribuir a la seguridad de las instalaciones.
Otro factor fundamental es el drenaje. Los investigadores recomiendan seleccionar terrenos planos que permitan manejar adecuadamente el agua y evitar acumulaciones durante los periodos de lluvia.
El sustrato utilizado para las bolsas también requiere una preparación específica. Una de las formulaciones recomendadas consiste en combinar tres partes de suelo, una parte de cascarilla y una parte de abono orgánico, antes de llenar los recipientes donde crecerán las plántulas.
Antes del trasplante, es indispensable realizar una evaluación individual de las plantas para garantizar que únicamente los ejemplares de mejor calidad sean llevados a la plantación definitiva.
Entre las características que pueden justificar el descarte se encuentran el crecimiento lento, las hojas amarillentas, los pecíolos demasiado delgados y la presencia de tonalidades rojizas o amarillentas en el raquis.
Una selección rigurosa permite reducir los riesgos durante el establecimiento y favorece que las plantas lleguen al campo con mejores condiciones para desarrollarse y alcanzar su potencial productivo.
El uso de semillas certificadas constituye solo el punto de partida. Para obtener plantas sanas y productivas es necesario mantener un programa constante de manejo durante las etapas de previvero y vivero.
Entre las labores recomendadas se encuentran el suministro diario de agua, ajustado a las necesidades de humedad del cultivo, la limpieza periódica de las bolsas y las calles del vivero y los controles fitosanitarios realizados semanalmente o cada ocho días.
Estas revisiones permiten identificar de manera temprana la aparición de plagas, enfermedades o alteraciones en el desarrollo de las plantas y actuar antes de que los problemas se extiendan.
El híbrido O×G Corpoica Elmira representa una alternativa de interés para las nuevas siembras y la renovación de plantaciones ubicadas en zonas donde la pudrición del cogollo ha generado importantes pérdidas.
Su comportamiento durante años de evaluación demuestra una elevada tolerancia frente a esta enfermedad. No obstante, su potencial depende de que el material sea acompañado por una estrategia integral de manejo que incluya semillas de calidad, buenas condiciones de vivero, nutrición adecuada, disponibilidad de agua y vigilancia fitosanitaria.
La combinación entre materiales genéticos tolerantes y buenas prácticas agrícolas puede contribuir a construir plantaciones más resilientes y productivas, fortaleciendo la sostenibilidad del cultivo de palma de aceite en Colombia.
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